
Escribir es bueno, escribir es sano. Es un medio de escape, una manera de expresarte, un arte, un medio de vida, un hobby, es historia, es sentimiento, es un millar de cosas.
Desde pequeños se nos enseña a leer y a escribir. Eso se podría decir que ya forma parte de nuestra naturaleza humana. La necesidad de comunicarnos mediante un sistema de signos, sea cual sea, hace que acabemos aprendiendo un conjunto de normas y reglas, entre otras muchas cosas, para poder aprender el lenguaje que usan nuestros semejantes. Al fin y al cabo, las palabras son eso, una forma de lenguaje. El lenguaje del alma, podría llegarse a decir. Porque, después de todo, nosotros nos expresamos con él/ellos.
Sin embargo, resulta muy curioso comprobar cómo en algo que creemos que es banal se esconden mil y un secretos que no nos han sido revelados.
Durante mi estancia en la universidad aprendiendo lengua y literatura española, o filología como lo llamamos casi todos por comodidad, he podido ver cosas con mis propios ojos, tan simples y tan reveladoras, que me han llevado a preguntarme "¿Dónde estaban todos estos dilemas durante los años pasados?" Casi raya lo absurdo, pero la verdad es que si os paráis a pensar en la cantidad de cosas que uno pude descubrir sobre los asuntos más simples, al final, resulta abrumador.
Nos pasamos la vida haciendo cosas y muchas veces jamás comprendemos el por qué. Y no es más cierto decir que aquellas hipótesis, por llamarlas de alguna manera, que se nos escapan al razonamiento, resultan traer consigo grandes respuestas. Una vez oí en una película llamada Matrix que "la ignorancia es la felicidad". Con el tiempo he entendido lo erróneo de la frase. El conocimiento es saber, es poder (En la historia ya está más que demostrado) pero sobre todo, es sorpresa, es reflexión, descubrimiento de planteamientos que pasaron siempre desapercibidos para nosotros.
Durante el tiempo que llevo estudiando, he podido degustar algunas de estas hipótesis. Razonamientos simples, pero llenos de un misterio envolvente que me hace preguntarme por qué no llegué yo a pensar en ello antes. Y es que, como dije, hay tantas cosas en la vida que se nos escapan a nuestro control que no damos cuenta de ello. Y muchos de estos detalles residen a nivel simple. No hay que ser un filósofo o un pensador para abarcar semejantes pensamientos. Creo que se trata, simplemente, de abrir los ojos y explorar con otros ojos todo lo que nos rodea, todo lo que hacemos desde una perspectiva más visionaria y observadora. Realmente, es increible lo que se puede llegar a ver desde este prisma.
Aprender no siempre consiste en adquirir nuevos conocimientos de modo superficial, sino también en saber explotar las posibilidades de los que ya albergamos. Y es que, en la vida, para mí, cada cosa tiene sus misterios. Y, mirando el sentido de éstas desde una perspectiva como ésta, resulta fascinante ver de qué modo y, sobre todo, qué elementos, cosas, ideas, etc, podemos llegar a descubrir de esta manera.
EXCELENTE
ResponderSuprimirTodo un tema.
PS. Es tan lindo compartir los blog. Es como entrar a una biblioteca antigua con ese aroma a lobro tan particular, tan generoso.
Te sigo y te espero.
Un abrazo
Seguiendose es más fásil encontrarse ( Seguidores ) Te espero
Yo siempre he dicho que todas las experiencias por pequeñas que sean, por inservibles que parezcan nos enseñan algo, claro que la diferencia está en saber si en un futuro nos servirá para algo eso aprendido, lo mas importante es no obsesionarse con saber y saber sobre todo, y simplemente ir adquiriendo los conocimientos conforme vienen (claro que atacar un tema en concreto, ya se le llama estudio, y eso también está bien) No sé si me he explicado, ha veces lo hago fatal jajaja
ResponderSuprimirUn beso corazón y muchas gracias por tu participación en el concurso, mucha suerte y un besote :DD